martes, 9 de junio de 2009

Frenético

Semáforos ardientes que buscan descanso sin éxito. Pasos de cebra pisoteados por personas que se dirigen a toda prisa a no sé dónde. Autobuses cansados de llevar tanta gente. Frenéticos relojes que no paran de contar los minutos.

Minutos decisivos para unos, pero que a otros nada importan. Aquellos abueletes no le quitan ojo a las obras de ese edificio que estaba en ruina. Otros sentados en los bancos del parque ven cómo la vida se ha vuelto más lenta para ellos. Y la saborean. Quizá porque saben que les queda menos tiempo aquí. O igual no...